Detenido el director del centro de detención de menores de la calle Szőlő

Los fiscales húngaros han ordenado el arresto de Károly Kovács-Buna, ex director interino del instituto correccional de menores de la calle Szőlő en Budapest, mientras una investigación en expansión descubre múltiples acusaciones de violencia, mala conducta y encubrimientos dentro de la institución.

Exdirector del instituto bajo arresto

Según ParpadearKovács-Buna, quien dimitió el lunes alegando intensa presión psicológica y lo que denominó una "campaña de desprestigio", apareció en varios vídeos divulgados recientemente en los que se le ve pateando a un niño tendido en el suelo. Su detención se confirmó tras días de intensificación de las acciones judiciales contra exempleados.

Según la Fiscalía General Central, tres sospechosos más fueron interrogados esta semana, y las autoridades solicitaron prisión preventiva para todos ellos. Con esta última detención, el número total de sospechosos en el caso asciende a siete, incluyendo varios que ya se encontraban detenidos desde las primeras etapas de la investigación.

Un patrón sistémico de abuso

La investigación sobre las instalaciones de la calle Szőlő se intensificó tras una gran intervención policial el martes, durante la cual varios empleados fueron detenidos. Para el miércoles, el número de personas formalmente implicadas ascendió a siete, entre ellas personal de seguridad, personal administrativo y educadores.

Entre quienes ya se encuentran en prisión se encuentra Péter Pál Juhász, exdirector del instituto. Fue arrestado en mayo tras meses de investigación encubierta y ahora enfrenta cargos que incluyen trata de personas, trabajos forzados, abuso de autoridad, delitos relacionados con armas y blanqueo de capitales por valor de cientos de millones de florines. Su pareja también se encuentra bajo custodia bajo sospecha de trata de personas y trabajos forzados.

Una exadministrativa se encuentra bajo arresto domiciliario por presuntamente contribuir a la destrucción de posibles pruebas al sustraer muebles de la oficina de Juhász para ocultar rastros relacionados con presuntos delitos sexuales. La fiscalía afirma que actuó a sabiendas y que tenía vínculos de larga data con el exdirector.

Violencia con manijas de ventana

Dos exagentes de seguridad se encuentran entre los últimos sospechosos. Ambos presuntamente golpearon a menores con manillas de ventanas, causando lesiones a varios jóvenes detenidos. Un tercer hombre, que lleva quince años trabajando en educación infantil, también está acusado de participar en las agresiones y de ayudar a Juhász mediante contratos laborales ficticios vinculados a la red de trata de personas.

La fiscalía clasifica las presuntas agresiones como abuso por parte de un funcionario público y poner en peligro a un menor, delitos punibles con hasta cinco años de prisión. En los casos en que se reportó el uso de violencia para intimidar a los detenidos y obligarlos a guardar silencio, también podrían aplicarse cargos por lesiones corporales maliciosas.

Riesgo de interferencia

Los investigadores argumentan que la liberación de los sospechosos pondría en peligro la integridad del caso, lo que genera preocupación por la posibilidad de que alteren las pruebas o continúen con su actividad delictiva. Por ello, la fiscalía ha solicitado la prisión preventiva más estricta para los tres sospechosos detenidos esta semana, incluido Kovács-Buna. Se espera que un juez se pronuncie sobre su detención en breve.

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