De la pérdida al legado: Jeffery Mason inspira a los lectores de SIBF a preservar sus historias

Cuando Jeffery Mason entra en una habitación, irradia la amable presencia de alguien que ha dedicado su vida a escuchar —a escuchar de verdad— a quienes lo rodean. En la 44.ª Feria Internacional del Libro de Sharjah (SIBF), esa presencia se transformó rápidamente en un magnetismo silencioso, atrayendo a un público atento que lo escuchó hablar sobre la memoria, la pérdida, la creatividad y el poder de las historias escritas a mano.
Hoy en día, Mason es conocido mundialmente como el creador de Escucha tu historia Sus libros —una serie de diarios guiados que se ha convertido en un fenómeno editorial, traducidos a múltiples idiomas y adoptados por familias de todo el mundo— han dado lugar a una trayectoria literaria marcada por la pasión, no por la ambición.
Una escritora de florecimiento tardío, marcada por la pérdida.
Antes de convertirse en un autor de renombre, Mason pasó décadas en un mundo muy diferente: el de la tecnología y las telecomunicaciones. «Antes creaba sistemas que conectaban a las personas digitalmente», dijo al público con una leve risa, «y ahora les ayudo a conectar emocionalmente».
Su primer libro, Papá, quiero escuchar tu historiaSu historia surgió en 2019, mientras su padre luchaba contra el Alzheimer. Mason había escrito una lista de preguntas —cuestiones sencillas y sinceras sobre la infancia, el amor, los fracasos y las alegrías— con la esperanza de comprender al hombre que poco a poco se le escapaba. Pero cuando por fin se animó a preguntar, ya era demasiado tarde.
“Así que pregunté a todos los demás”, recordó. “A mi madre, a mis tíos, a sus amigos. Cuantas más historias recopilaba, más me daba cuenta de lo parecidos que éramos. Era como si hubiera encontrado a mi padre en los recuerdos que dejó”.
Aquellas preguntas escritas a mano en una libreta de espiral pronto cobraron vida propia. Los amigos las copiaron. Luego los desconocidos. Y entonces llegaron las inevitables preguntas:
¿Tenéis alguno para madres? ¿Para abuelas? ¿Para parejas? ¿Para mascotas?
Lo que comenzó como un acto privado de recuerdo se convirtió en un proyecto mundial de conexión.
Un movimiento global arraigado en simples propuestas.
La construcción Escucha tu historia La serie ahora incluye a padres, abuelos, parejas, hermanos e incluso mascotas, y está disponible en idiomas que van desde el español y el francés hasta el griego y el polaco. A pesar de la creciente fama de Mason, su nombre rara vez aparece en las portadas.
“No es mi historia”, explicó. “Yo solo te entrego la pluma”.
Lo que distingue a su serie es su sencillez. Cada libro está repleto de sugerencias suaves y estructuradas: un puente entre una página en blanco y un recuerdo personal.
“Una página en blanco puede ser aterradora”, dijo. “Las indicaciones son como pintar por números. Escribe una frase o cinco párrafos. No hay una forma correcta”.

Una filosofía contra el bloqueo del escritor
Mason, ahora de 62 años, rechaza por completo la idea del bloqueo del escritor, una afirmación que provocó risas entre el público.
“A los médicos no les bloquean el paso. A los taxistas no les bloquean el paso. Simplemente hacen su trabajo. Así que, como escritor, escribo. Algunos días es una basura. Pero para eso tenemos editores: llegan después y hacen la limpieza.”
Anima a sus hijas —y a sus lectores— a abrazar la creatividad sin miedo ni perfeccionismo.
“Crecí en una época en la que mis padres me decían: 'Consigue un trabajo de verdad. No seas un artista muerto de hambre'. Les hice caso durante demasiado tiempo.”
Ahora, dice, les dice a sus hijas que sigan cualquier camino que les haga crecer el corazón.
Por qué la escritura a mano sigue importando
Incluso en una era dominada por las aplicaciones de diario digital, Mason insiste en que la escritura a mano real posee un poder único.
“Hay algo sagrado en la tinta sobre el papel”, dijo a la multitud. “Tengo tarjetas de recetas de mi abuela. Cuando cocino con ellas, siento como si estuviera conmigo. Eso es lo que quiero para los demás: esa sensación de presencia”.
Esa filosofía caló hondo en la SIBF, una feria que celebra los libros no solo como contenido, sino como objetos vivos de cultura, memoria e identidad.
Un mensaje para un mundo distraído
Al SIBF En la velada del club de lectura, Mason no se limitó a presentar su obra, sino que invitó al público a participar. Les pidió que respondieran a preguntas, que formularan interrogantes y que reflexionaran sobre cuánto conocen realmente a las personas más cercanas a ellos.
“El objetivo de mis libros”, dijo, “es ayudarles a reconectar consigo mismos y con los demás”.
En un mundo cada vez más saturado de notificaciones y ruido, la obra de Mason sirve como un recordatorio sutil pero poderoso:
Las historias no viven en archivos ni en redes sociales. Viven en las personas, y merecen ser contadas, escritas y recordadas.





