Change language:

    La elevada inflación que ha tenido Hungría se sigue notando en la vida diaria

    En los últimos años, hacer la compra en Hungría ha pasado a ser una sorpresa incómoda para muchos. La subida del IPC ha supuesto que muchas familias lleguen justas a fin de mes. Además, el entorno geopolítico no ha ayudado a paliar los efectos de este incremento. El encarecimiento del precio de la gasolina por las guerras y el aumento del coste de la energía no va acompañado de un aumento de los ingresos.

    Contexto pre y post-COVID

    Antes de la pandemia, la inflación que hubo en Hungría fue moderada. Entre 2014 y 2016 llegó a estar cerca del 0%. De hecho, llegó a ser uno de los países de Europa del Este con más crecimiento económico. Asimismo, la política monetaria del banco central era relativamente estable, sin tener ningún problema con su divisa el forinto. Aunque la inflación reciente ha sido elevada, no es la primera vez que Hungría afronta episodios extremos.

    El forinto llegó tras la hiperinflación que sufrió Hungría en 1946 tras la Segunda Guerra Mundial. Esta fue la mayor hiperinflación registrada en el mundo. La situación fue tan extrema que los precios se duplicaban cada quince horas, llegando a existir el billete más alto de la historia: 100 trillones de pengő. Este suceso provocó el colapso de la moneda y la llegada del florín que, a día de hoy, sigue vigente.

    antigen covid

    El panorama mundial cambió drásticamente con la llegada del COVID. Al principio, la subida generalizada de los precios fue moderada. No obstante, la recuperación económica ligada a una serie de estímulos puso una mayor presión sobre ellos. La inflación llegó a su punto más álgido entre los años 2022 y 2023. Debido al comienzo de la guerra entre Rusia y Ucrania, Hungría fue uno de los países con mayor inflación de toda la UE, superando el 20%.

    Posteriormente, se moderó significativamente, pero los precios no bajaron.  De hecho, no han vuelto a niveles previos a la pandemia. Lo que pasó en realidad es que aumentaban pero a un nivel más lento. Así, el coste de vida permanece alto en relación a los salarios. Por tanto, la crisis inflacionaria no está presente, pero sus efectos siguen condicionando la economía.

    Razones de la elevada inflación

    Putin travel to Budapest explained
    Photo: Anadolu/Syrian Presidency

    No fue solo por el contexto político. El hecho de tener una moneda propia con un tipo de cambio variable puede suponer depreciaciones. En consecuencia, las importaciones son más caras, lo cual no le viene bien a Hungría. Importan mucha energía desde el exterior, especialmente Rusia. Al tener los fondos europeos bloqueados parcialmente, la estabilidad económica se dificulta. También las políticas internas no favorecen la bajada de los precios. Su control ayuda a corto plazo, pero a largo plazo distorsionan el mercado.

    A día de hoy la mejora es limitada

    Actualmente la inflación es moderada. En marzo de 2026 se registró una tasa del 1,8%. En cambio, el nivel de precios se mantiene por las políticas más restrictivas del banco central. En teoría, con el cambio de primer ministro las restricciones del banco central húngaro podrían rebajarse ya que es más partidario de colaborar con la Unión Europea, pero al llevar poco tiempo en el mandato apenas han habido grandes cambios.

    Los precios suben más de la cuenta

    No es solo que haya tenido más inflación que sus países vecinos, sino que la subida del IPC les afecta más porque los salarios son más bajos y porque su propia divisa les hace más vulnerables a los cambios del entorno. En Hungría, la inflación no es solo un dato económico, sino una realidad que cambia la forma de consumir y ahorrar.

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *