Hungría está en pleno proceso de transición ecológica, posicionándose como una pieza importante de la industria eléctrica.

Gran parte de los viajeros que visitan Hungría asocian a la automoción con coches antiguos, sector industrial fuerte y carreteras heredadas del antiguo bloque del este. No obstante, hoy en día miles de coches eléctricos recorren las calles de Budapest. El país se está transformando rápidamente en uno de los centros de producción de baterías más destacados de Europa Central. Pero, ¿está realmente preparada Hungría para este cambio?

El auge de la automoción eléctrica en Hungría

En Budapest y en todo el país ha aumentado considerablemente el número de coches movidos por baterías eléctricas. En 2025, el número de coches eléctricos registrados en Hungría fueron 11.002 unidades. Gracias a las ayudas públicas cada vez más empresas utilizan coches eléctricos, aunque el avance no sea desigual respecto a otros miembros de la Unión Europea como Noruega o Países Bajos. El mercado de los híbridos enchufables también crece, pero más lento que el de los eléctricos.

Red de cargadores bien cubierta en Budapest, pero no fuera de allí

La presencia de coches eléctricos en la capital no es la misma en comparación con otras zonas. En el país ha aumentado en un 21,7% la infraestructura de puntos de recarga comparado con el final de 2024. Esto quiere decir que está habiendo una expansión continua de la red, con crecimiento más concentrado en la carga rápida. Como curiosidad, el Tesla Model Y fue el coche eléctrico más popular en Hungría, seguido del Kia EV3 y el Tesla Model 3.

Las fábricas, las principales protagonistas de esta historia

El boom eléctrico no ha ocurrido solo por un aumento de la demanda por parte del consumidor, sino también por una mejora de la oferta gracias al apoyo gubernamental. Algunas marcas chinas como CATL o BYD han convertido a Hungría en un centro estratégico de la inversión asiática en Europa. Asimismo, otras marcas europeas han aumentado progresivamente su producción. Los casos de la fábrica de CATL en Debrecen o el centro de producción de BMW en la misma ciudad con la “Neue Klasse” eléctrica son los nombres más llamativos.

Principales atractivos de Hungría como centro de producción

Por muchas razones, el país tiene una industria automovilística muy desarrollada. Además de una mano de obra cualificada, gracias al apoyo por parte del gobierno los costes del suelo industrial son baratos. Asimismo, la administración pública ha desarrollado una serie de ayudas económicas para que las empresas extranjeras inviertan en el país. Entre ellas, resaltan un menor precio de contratación del trabajador, impuesto sobre sociedades del 9% y la cercanía con Alemania, lo cual permite comerciar con empresas del oeste del continente.

No todo está en orden

Aunque se haya favorecido la apertura de más centros de producción en otros lugares de Hungría, la desigualdad entre la capital y otras regiones sigue vigente. De hecho, en la fábrica de CATL hubo protestas porque no estaba acorde con las normativas del consumo del agua. La principal protesta era por el uso de esta. Debido a que en 2023 el verano fue muy cálido, como la fábrica empleaba grandes cantidades de agua los ciudadanos temían que se agotase el suministro.

Lo que se espera de cara al futuro

A día de hoy, Hungría no lidera el mercado de vehículos eléctricos, aunque se espera que sea una pieza clave de cara a largo plazo. De cara a este 2026, el mercado estará más condicionado por Bruselas. Con la llegada de Magyar, el país tendrá unas políticas más favorables hacia Europa. En este sector, destacan los cumplimientos de emisiones de CO2 y la implementación del reglamento sobre combustibles alternativos. Así, los magiares vivirán en un entorno más sostenible.