¿Podrá Péter Magyar normalizar las relaciones entre Hungría y la Unión Europea?

El pasado 12 de abril el pueblo húngaro puso fin a los 16 años de mandato de Viktor Orbán. La victoria de Péter Magyar puede marcar el inicio de una nueva etapa con Bruselas tras más de una década de tensiones. El nuevo primer ministro tendrá como reto superar los conflictos sobre corrupción o fondos europeos que le dejó su antecesor.

Origen del conflicto

En 2004, Hungría entró en la Unión Europea. A priori, al estar dentro del marco europeo, la economía del país se iba a modernizar, atrayendo a nuevas inversiones y consolidando la democracia tras la caída del régimen comunista. No obstante, seis años después el ahora expresidente Orbán se proclamó primer ministro.

Lo que empezó como un proyecto de integración europea se convirtió en una relación marcada por la desconfianza. Durante su mandato, las tensiones con el bloque comunitario se intensificaron. Las acusaciones de corrupción, las restricciones a la prensa o la justicia y la cercanía con Vladimir Putin y Rusia hizo que la Unión Europea congelase miles de millones de euros.

Gran dependencia del dinero europeo

El país recibe fondos europeos destinados principalmente a infraestructuras, transportes y agricultura. Son claves para mejorar la situación económica. Sin embargo, por controversias vinculadas con el estado de derecho y la independencia judicial, Bruselas tuvo que congelar parte de las subvenciones europeas.

Aunque el discurso político de Orbán defendía la soberanía nacional, la economía húngara ha necesitado de Europa. De hecho, Hungría es un país receptor de fondos europeos, recibiendo más de lo que aporta. Su posición en el mercado podría haberse visto damnificada si no hubiese recibido ayudas económicas.

Con este capital, el gobierno pudo atraer a más inversores extranjeros e incrementar el empleo. Además, se fomentó el comercio con el mercado europeo, lo que vino acompañado de una mejora de las infraestructuras. En cambio, al formar parte de la Unión Europea, el país muestra más vulnerabilidad ante Bruselas, dependiendo en gran medida de ellos.

La llegada de Tisza

La llegada de Péter Magyar resultó llamativa. Durante años fue miembro del partido político de Orbán (Fidesz). Abogado y diplomático, trabajó para el gobierno, relacionándose con el entorno de Fidesz. En 2024 comenzó a distanciarse del partido, denunciando los casos de corrupción y el control político ejercido sobre las instituciones del país.

Magyar vs Orbán Tisza vs Fidesz elections hungary
Photos: Facebook pages of Péter Magyar and Viktor Orbán

Aprovechando las tensiones con Europa y el desgaste del gobierno de Fidesz, Magyar se presentó como una alternativa conservadora, pero más moderada y cercana a las instituciones europeas. Así, consiguió atraer más votos. Además, se unió al partido de Tisza, con el cual ganó las elecciones. Entre sus promesas políticas, destaca la mejora de los lazos con la Comisión Europea, buscando el desbloqueo de los fondos europeos.

De momento, no todo está solucionado

A pesar de haber vencido en las elecciones, todavía persisten varios problemas. La fuerte dependencia energética de Rusia puede suponer un aumento de costes, puesto que al contrario que Orbán, Magyar no tiene tan buen trato con Rusia. Asimismo, mantiene una postura similar al gobierno de Fidesz respecto a la guerra de Ucrania, inmigración y determinados temas sociales. Por tanto, Bruselas seguirá demandando reformas reales antes de desbloquear por completo las ayudas económicas.

Una relación económicamente beneficiosa

El cambio de gobierno en Budapest abre las puertas para construir un nuevo vínculo con Bruselas. Mientras que para Hungría significa crecimiento económico, la Unión Europea lo ve como un socio estratégico pero problemático, puesto que están mezcladas la confrontación política y la dependencia económica. Este caso es la prueba de que estar integrado en Europa no elimina las diferencias políticas entre los países miembros.