El campo húngaro es uno de los parajes naturales con mayor tradición cinegética de Europa Central.

La mayor parte de Hungría son llanuras, bosques y parques naturales. Entre los paisajes más espectaculares destacan el lago de Balaton, los bosques del norte o el Parque Nacional de Hortobágy. Gracias a ello, la caza y la observación de animales forman parte de la tradición rural húngara, en un entorno con gran diversidad de flora y fauna. Aunque las cacerías sean más selectivas, comparten varias similitudes con España.

Desarrollo de las monterías

La cacería se practica desde hace siglos en Hungría. En tiempos del imperio austrohúngaro ya se practicaba esta actividad. Anualmente, Hungría reúne a cazadores de diferentes países, con un modelo más organizado y selectivo que en España. Las monterías están muy reguladas y organizadas por temporadas.

Cada estación cambia el panorama natural húngaro. Durante los últimos meses de verano comienza la observación de la fauna, comprobando su desarrollo y comportamiento. En septiembre comienza la berrea del ciervo, al cual se suele tirar hasta finales de año. Con la llegada del invierno, destaca la presencia del jabalí. Posteriormente, en primavera cobran protagonismo los corzos.

Hungría alberga unos enclaves naturales idóneos para la actividad cinegética, combinando el turismo rural. Mientras que en los parques naturales de Hortobágy y Kiskunság se pueden abatir muflones y aves, en zonas más cercanas al Danubio y en zonas húmedas del lago de Balaton se cazan jabalíes, liebres y otros animales de caza menor.

Los mamíferos que habitan Hungría

Ciervo rojo (Cervus elaphus)

Este animal es uno de los más populares del país. Principalmente, habita en las zonas del Transdanubio Cccidental, sobre todo en las regiones de Zala y Somogy. Hungría es un hábitat ideal para el ciervo porque encuentra grandes áreas boscosas y abundante vegetación (robles y acacias). La caza más importante comienza en septiembre y en otoño, en la época de la berrea, puesto que este es el momento de apareamiento.

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Lábod, October 1, 2024. Red deer (Cervus elaphus) bull during the deer rut at SEFAG Zrt. Lábod Hunting Forest on 20 September 2024 at sunrise. Photo: MTI/Attila Kovács

Incluso, en algunos condados como en Baranya empieza a finales de agosto. Durante esta época, la conducta del mamífero cambia y los cazadores pueden acercarse con mayor facilidad. El ciervo se puede abatir mediante derecho o desde puntos estratégicos. Normalmente, las primeras horas de la mañana son las adecuadas para el rastreo a pie.

Jabalí (Sus scrofa)

En Hungría, la caza del jabalí no solo tiene peso económico, sino también turístico. En invierno es más fácil verlo. Debido a su rápida reproducción, es un mamífero muy cazado. Este animal se suele cazar porque puede transmitir enfermedades peligrosas para el ser humano. Europa acoge a 20 millones de jabalíes, una cifra que podría aumentar si las monterías no existiesen.

Siendo el único representante de la familia de los cerdos, suele buscar lugares llenos de vegetación, cerca de pantanos o ríos. A menudo, este animal en lugar de esconderse en lugares muy remotos que sean prácticamente inaccesibles, descansa en mitad de una pradera o apenas cubierto por un par de matojos. Así, su caza no resulta compleja.

Corzo (Capreolus capreolus)

A diferencia del ciervo rojo, este mamífero es más pequeño. Especialmente se encuentra en el oeste y el norte de Hungría, en praderas abiertas y zonas agrícolas. Asimismo, los cazadores europeos aprecian en gran medida a este animal. De hecho, es más visible en primavera y verano.

Liebre europea (Lepus europaeus)

No toda la caza de Hungría es mayor. En las estepas húngaras o en la Puszta, la liebre es un animal que se puede cazar de manera efectiva haciendo batidas. Los monteros se suelen agrupar formando un círculo o la forma de una U, intentando que el animal se levante de los surcos de la Gran Llanura o de condados como Csongrád.

La fauna como símbolo de identidad

Hungría conserva una estrecha relación con el entorno natural. Más allá de la capital, el país está lleno de bosques, llanuras y tradición rural donde la fauna sigue formando parte del paisaje y refleja una manera diferente de entender la naturaleza. Aunque los mamíferos suelen ser los mismos que en España, el tipo de superficie y el clima es totalmente distinto.