¿Tiene Hungría mejores vinos que España?

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Uno de los pilares fundamentales de la gastronomía española es el vino. España ofrece una gran variedad de vinos. Además de contar con una industria consolidada, recibe muchos turistas interesados en catar vinos. Hungría fue la primera nación en desarrollar un sistema de clasificación de viñedos, aunque las dos guerras mundiales y el sistema comunista pasaron factura. Ahora está reconstruyendo y volviendo a posicionarse entre los líderes de este sector.
Comienzos en la Edad Media
El vino es conocido por ser la bebida por excelencia durante el medievo. En Hungría, gracias a esa tradición, el vino húngaro alcanzó fama a nivel internacional, especialmente por sus vinos dulces como el Tokaji. Cuentan con una orografía de suaves laderas y suelos compuestos por material volcánico y rocas calizas, idóneos para el cultivo de la vid. El vino dulce de Tokaji solía presidir las mesas más nobles.

De hecho, los magiares son conocidos por ser la cuna del vino de reyes. Así se refirió Luis XIV de Francia a sus vinos dulces (Tokaji Aszú). No obstante, en la península ibérica la industria vinícola comenzó a crecer mucho antes. En tiempos del imperio romano la producción comenzó a tomar protagonismo. El sector experimentó una gran expansión tras la conquista de América que le dio continuidad al mercado.
Escalas diferentes
En cuanto a niveles de producción, hay una gran diferencia entre ambas naciones. Mientras que España se ha consolidado como uno de los mayores productores del mundo, desarrollando una amplia red de viñedos por todo el país, Hungría decidió producir a menor escala. Los húngaros en lugar de aumentar la cantidad de vides plantadas se centraron en producir vinos de calidad.
Tipos de vino y características
España presenta una gran oferta. Debido a la gran diferencia de climas entre el norte y el sur se da lugar a un amplio abanico donde elegir. El vino tinto de La Rioja o el de Ribera del Duero es un clásico en las comidas familiares. En el sur, los vinos blancos o espumosos como el cava cobran un mayor protagonismo. Con la llegada de la primavera y el calor a zonas de Extremadura o Andalucía, el rebujito es uno de los mejores remedios para combatir las altas temperaturas.

En cambio, los húngaros se centran en su propia identidad. Al haber menor diversidad climática que en España la oferta se ve reducida, lo que refuerza su esencia. Se consume en situaciones formales o ritualizadas, ligado a ocasiones muy especiales. Además del Tokaji, el segmento de los vinos blancos aromáticos tiene una alta relevancia en el mercado magiar.
Dos modelos distintos, pero válidos
Al fin y al cabo, son dos maneras de entender el vino en Europa. Ni los de España son mejores que los de Hungría, ni los húngaros mejores que los españoles. Cada país lo disfruta de manera diferente, pero válida. Algunos lo consumen de manera diaria como parte de la rutina. Otros lo reservan para momentos puntuales. Además, el crecimiento de la industria vinícola húngara supone que, a día de hoy, sea más complicado decidir dónde se encuentran los mejores viñedos del mundo. Mientras se tome y se disfrute en compañía no importa si es de un lado o de otro.





