La mezcla entre coches occidentales y herencia soviética sigue marcando las carreteras de Hungría.

Basta caminar unos minutos por la capital para darse cuenta de que este país tiene una relación distinta con el automóvil. Entre SUV alemanes modernos, antiguos modelos de marcas europeas y algún Lada que sigue en circulación, las calles húngaras revelan la mezcla entre Europa occidental y el legado del antiguo bloque soviético. Al haber tanta variabilidad, muchos turistas se preguntan: ¿Qué coches utilizan realmente los habitantes de Hungría?

Herencia procedente de la URSS

Durante la ocupación soviética, el coche se convirtió en un símbolo de acceso a la movilidad y libertad. Aunque este se empleaba para un uso funcional, tuvo una gran importancia para el desarrollo de la economía. Con motivo de la escasa variabilidad entre modelos y unas largas listas de espera para conseguir un coche, el país nunca desarrolló una gran marca propia.

En la década de los sesenta, marcas como Lada o Trabant dominaban las carreteras. Posteriormente, tras la ruptura de la Unión Soviética, comenzaron a ganar protagonismo marcas occidentales como Opel, Volkswagen o Ford. Otras como Seat o Skoda lograron reinventarse tras integrarse en el Grupo Volkswagen.

Los vehículos más comunes

En la actualidad, la marca más presente en el país es Suzuki. La firma japonesa ha tenido una enorme popularidad histórica en Hungría. Durante años, el Suzuki Swift fue casi un símbolo nacional. Este modelo lidera la categoría de coches registrados en el segmento B, con 1.967 coches. Además, la empresa mantiene el liderazgo del mercado con 14.258 unidades registradas. Al ser coches baratos de mantener y muy versátiles, se han asentado en este sector como una opción fiable y asequible.

El principal artífice de este suceso es la fábrica de Suzuki localizada en Esztergom, al norte de Budapest. El año pasado, hubo una serie de modificaciones en la central para un uso más efectivo de los costes y nuevas fórmulas de financiación para que la marca sea más atractiva. De allí salen dos de los modelos más vendidos en Hungría. El Suzuki S-Cross y el Suzuki Vitara son de los más populares en las carreteras.

suzuki
Source: Suzuki

Asimismo, otras firmas procedentes de Europa y Asia tienen un protagonismo considerable en el sector. Mientras que Skoda es muy popular, tanto para familias como para taxis y coches de empresas, algunas empresas de origen asiático como Toyota, Kia o Hyundai están aumentando su presencia con modelos compactos y SUV de motorizaciones híbridas y eléctricas.

Dominio alemán

La influencia alemana en Hungría ha sido enorme tanto a nivel económico como social. Económicamente, hay mucha importación de coches de segunda mano procedentes de Alemania y Austria, lo cual es muy habitual en Europa Central. Por ejemplo, Opel ha tenido una alta cuota de mercado con sus modelos Astra y Corsa. Otras marcas teutonas como BMW, Audi o Mercedes (todas con fábricas en el país) gozan de un gran prestigio dentro del segmento premium.

Tendencias

El mercado de la automoción se está orientando hacia la sostenibilidad. Es un hecho que ha aumentado considerablemente la presencia de coches eléctricos. Esto va unido a una mayor red de puntos de carga rápida. Por el contrario, la influencia de la producción local se está haciendo más notoria, siendo los modelos SUV compactos los más demandados. Por último, en Budapest son comunes modelos pequeños de coches de alquiler para uso urbano.

Diferencias con España

El parque automovilístico español está ligeramente más modernizado. La firma barcelonesa Cupra (antigua SEAT) con sus novedosos SUV es la marca con más presencia en el mercado. También hay más firmas de procedencia asiática respecto a Hungría, con una red de cargadores más amplia. En Hungría, hay más marcas alemanas con una cultura automovilística más práctica y funcional, lo cual explica a la perfección su historia más reciente.