Aunque Hungría parezca menos agresiva que algunos puntos de España, el país posee plantas con los niveles más altos de polen de Europa.
Cuando muchos españoles llegan a Hungría en primavera notan una diferencia curiosa. En comparación con algunas ciudades de Andalucía, como Córdoba o Sevilla, respiran mejor. Sin embargo, los turistas que llegan en las últimas semanas de verano pueden tener mayores reacciones alérgicas. Aunque el país tiene menos olivos y menos contaminación seca mediterránea, posee la ambrosía, una de las plantas que más atopias causa de Europa Central.
Las alergias cambian según el mes
Mientras que en España la mayoría de alergias se dan durante los meses primaverales, en Hungría hay especies que prolongan el periodo de anafilaxia hasta el final del verano. Dependiendo de la región, varía en gran medida la situación. En Budapest, la contaminación se mezcla con el polen urbano. En cambio, en las zonas más rurales del país hay más gramíneas y ambrosías que en la capital, pero hay menos contaminación ambiental. Asimismo, en función del clima la alergia puede afectar de una manera u otra.
Se aconseja precaución a los alérgicos a la ambrosía
Esta especie invasora es originaria de Norteamérica. Desde principios de agosto hasta las primeras heladas, genera un polen altamente agresivo. Se caracteriza por tener una forma similar al helecho, con hojas recortadas que suelen medir entre 0.5 y 1.5 metros de altura. En húngaro “parlagfű”, provoca síntomas en millones de personas. Además, Hungría es uno de los países europeos con mayor concentración de esta planta invasora.
Los principales síntomas de la ambrosía son: estornudos, irritación, congestión nasal y asma. Estos síntomas no aparecen hasta finales de julio o primeros de agosto. Normalmente, empieza a florecer en julio. Posteriormente, llega a su pico máximo en agosto. En septiembre sigue fuerte, aunque no al máximo. En los meses de octubre, cuando gran parte de la temporada de caza ha empezado, comienza a bajar.
Nadie se libra de las gramíneas
En campos, praderas, parques urbanos o zonas cercanas al Danubio, las gramíneas están en diversos rincones del país. Con un nivel de intensidad moderado, su temporada dura dos meses y medio. Aparece en mayo y a primeros de julio termina. También hay varios árboles que pueden causar diversas reacciones alérgicas. El abedul es uno de ellos. Siendo uno de los más alergénicos de Europa Central y del Norte, aparece entre los meses de marzo y abril.

Otro árbol muy común en ciudades y avenidas urbanas como en Budapest es el plátano de sombra. Entre abril y mayo, libera polen y unas fibras microscópicas muy irritantes. Por otro lado, en la familia de las malezas la artemisa es una planta a tener en cuenta. Su temporada coincide parcialmente con la de la ambrosía, puesto que ambas son plantas silvestres. No obstante, ninguna de estas tres es igual de dañina que este tipo de maleza.
Muchos españoles mejoran en primavera, pero empeoran en verano
En los meses de abril y mayo, en España predomina el olivo, el ciprés y las gramíneas de tipo mediterráneo. Todas ellas envueltas en un clima seco con poca precipitación. Por tanto, a finales del mes de junio las reacciones alérgicas están prácticamente desaparecidas. En cambio, en Hungría las alergias son más tardías. Además de que hay menos olivos, la ambrosía y el polen continental europeo es más abundante.
Todo esto repercute en la vida diaria. Al igual que en España, se aconseja el uso de mascarillas en días extremos, con las ventanas cerradas para evitar la entrada de polen en los interiores. Asimismo, varios médicos prescriben antihistamínicos durante los peores meses. Otros dos grandes problemas son las tormentas de verano y el viento que hace en toda Hungría. Por ello, al final del día o cuando se vuelve de la calle, se recomienda una ducha para eliminar parte del polen que permanece en la piel. Así, no quedará impregnado en las sábanas.
Hasta el mes de julio, Hungría es menos agresiva
No tiene el mismo tipo de alergia que España, pero sí una que está marcada por su clima continental y sus grandes llanuras. La ambrosía hace que el mes de agosto sea la peor época para muchos alérgicos. Aun así, es posible disfrutar del país sin demasiados problemas.