Mientras que en España la pesca dominante es la realizada en la costa, en Hungría destacan los lagos y los ríos.

Aunque Hungría no tiene mar, la pesca forma parte de la vida tradicional de muchos húngaros. Durante generaciones, se alimentaron de peces procedentes del río Danubio, del río Tisza y del lago Balaton. En estas áreas no solo se desarrolla la pesca, sino también otro tipo de actividades alrededor de ella. Por ejemplo, en el país es muy común hacer deportes acuáticos como piragüismo en estos espacios naturales.

Popularidad de la pesca 

La tradición histórica de la captura de peces está ligada a pueblos ribereños o comarcas próximas a Balaton, o como algunos lo llaman: “el mar húngaro”. Hungría es un país muy llano y con mucha agua interior. Asimismo, la pesca es continental y recreativa. Como una actividad de ocio, muchos húngaros acuden al lago a pescar. Este deporte es más tranquilo y familiar que en España, puesto que está más orientado hacia el mar y lo deportivo.

El mar húngaro atrae a muchos pescadores procedentes de varios países de Europa. Los amaneceres, la belleza de los muelles y la tranquilidad que se respira mientras se capturan los peces cautiva a muchos seguidores de esta faena. Además, alrededor del lago hay muchos restaurantes que ofrecen unas sopas de pescado “halászlé” exquisitas. También recomiendo probar el pescado ahumado. El lago no solo incluye gastronomía, sino también festivales y otros eventos culturales para mejorar la experiencia.

A pesar de que muchos húngaros acuden a lagos artificiales para la pesca deportiva, la actividad se vuelve más salvaje en los ríos. En el Danubio y en zonas cercanas al sur de Hungría, el siluro europeo puede superar los dos metros de largo. Otros tipos de peces como las carpas y los barbos suelen ser atrapados por esta zona. Al contrario que el Danubio, el Tisza es más calmado y tradicional. Los pueblos rurales envuelven al río en un espacio idóneo para desconectar.

Especímenes más comunes

Al igual que en varios ríos y pantanos españoles, en Hungría abunda la presencia de carpas. En la gastronomía, el pez ocupa un lugar parecido al del marisco navideño o veraniego en España. La especie está ligada a la tradición. Le sigue el siluro europeo, uno de los peces más majestuosos de Europa. Suele ser atrapado cuando se practica la pesca deportiva en ríos. Destaca por su gran tamaño y peso. Cabe destacar el lucio, el cual es una especie muy valorada. Por último, el barbo y la perca son más comunes, pero no tan prestigiosos como los ya mencionados.

Diferencias entre ambos países

Mientras España mira al Mediterráneo y al Atlántico, Hungría mira al Danubio. Los húngaros practican una pesca más silenciosa, rural y ligada a la paz interior. Además, desarrollan más sopas que los españoles. Sin embargo, la gastronomía une en esta área a estas naciones. En los dos países el pescado tiene un gran peso tradicional en las comidas, de modo que este enriquece su manera de ofrecer al consumidor una experiencia gastronómica de otro nivel.

Todo debe estar bajo supervisión

Para poder pescar, es necesario estar licenciado. Al igual que en España, las restricciones varían en función de la estacionalidad. Todo ello regulado por una alta protección del ecosistema acuático de cada país. Así, se garantiza que esta actividad deportiva se realice de manera sostenible sin que nadie resulte perjudicado.

Así se vive la pesca en Hungría

La captura de peces no es solo una mera actividad deportiva con la que poder desconectar de la rutina, sino una forma de relacionarse con el paisaje y con la vida rural que envuelve toda la nación. Más allá de Budapest, Hungría es también un país de ríos, embarcadores y amaneceres junto al agua, donde el pescado pasa directamente del lago a la mesa para disfrutar de una experiencia agradable.