Mientras que la mayoría de países tienen mitos fundacionales, Hungría los mantiene presentes en sus símbolos nacionales

Cuando un turista visita Hungría y pasea por sus calles, puede comprobar en sus plazas y monumentos muchas estatuas dedicadas a mitos que tuvieron un gran impacto en la historia del país. Como ocurre en muchas culturas, la frontera entre historia y leyenda no está clara del todo. A lo largo de los siglos surgieron relatos protagonizados por animales místicos o guerreros icónicos. Aunque algunas tienen una base histórica, todas han contribuido a construir la identidad de Hungría. Estas son cinco de las leyendas más famosas que han marcado la cultura.

Atila: el rey guerrero que muchos húngaros consideran un antepasado

Conocido como “El Azote de Dios”, fue el rey de los hunos que unificó a las tribus nómadas y forzó a ambos imperios romanos a pagarle tributos bajo la amenaza de la destrucción total. De hecho, tras compartir el trono con su hermano, lo mandó asesinar para convertirse en el líder absoluto. Devastó los Balcanes, invadió la Galia y saqueó el norte de Italia. Además, la tradición histórica entre los magiares y los hunos fue forjada a través de crónicas medievales. La tradición medieval estableció una conexión entre hunos y magiares.

El ciervo milagroso

Estos dos hermanos persiguieron un asombroso ciervo blanco. No obstante, no lo llegaron a alcanzar. Cada vez que parecían estar cerca de él, volvía a alejarse. Este animal conducía a los gemelos hacia territorios desconocidos. Se dice que llegaron a tierras con buen fruto donde fundaron sus propios pueblos. Así, Hunor fue el antepasado de los hunos y Magor el de los magiares. En los pueblos nómadas, el ciervo simbolizaba el destino, la migración y la guía divina. Por eso, esta historia se interpreta como una representación simbólica de la fundación de Hungría.

El Turul: el ave que guió el destino

Munkács turul national symbol Hungarian
Photo: PrtScr/Youtube

Este ave es uno de los símbolos mitológicos más importantes de Hungría. Representado como un halcón de gran tamaño, se puede encontrar en la zona del castillo de Buda. Con un nombre que podría estar relacionado con palabras de origen túrquico, se le relaciona con el sueño de Emese. Según la tradición medieval, Emese soñó que un Turul se posaba sobre ella y recibió una revelación: de su linaje nacerían grandes gobernantes y una dinastía destinada a fundar un reino. De esa unión nacería Álmos, el padre de Árpad, líder que condujo a los magiares a los Cárpatos.

Los 7 jefes magiares

Precisamente la llegada de las tribus iba acompañada por siete líderes tradicionales, los cuales se encuentran representados en la Plaza de los Héroes de Budapest. Los que aparecen en la plaza son: Árpád, Ond, Kond, Tas, Huba, Töhötöm y Előd. De todos ellos, el más relevante fue Árpád, quien fue el líder principal de la tribu. Asimismo, de él surgiría la dinastía Árpád, la cual daría origen a San Esteban I de Hungría. De este modo, si el Turul representa el origen de los magiares, los jefes simbolizan su llegada a la historia.

La Corona de San Esteban

Holy Crown Side View
Side view of the Holy Crown. Photo: Mayer Jácint

Más que una reliquia, es considerada como el verdadero corazón del Estado. Esta corona perteneció a San Esteban, primer rey cristiano del país. Según esta, el poder no pertenece solo al rey. El rey gobernaba en nombre de la Corona. La historia que ha vivido la corona es de leyenda. Habiendo sido robada, escondida y trasladada, se convirtió en signo de legitimidad. Durante la Guerra Fría, llegó a estar en manos de EEUU para una custodia mejorada. En 1978 fue devuelta a Hungría. Hoy en día, se puede ver en el Parlamento de Hungría, bajo estricta vigilancia real.

Conclusión

Aunque algunas de estas historias son mitos, todas explican cómo los húngaros han interpretado sus propios orígenes durante siglos. Habiendo definido la historia de Hungría, estos 5 mitos mantienen un gran peso en el país.

Véase también: La historia detrás del húngaro, el idioma más único de Europa